584005_30246517-2

Si Dios existe, ¿por qué permite el sufrimiento, las desgracias, las guerras y la pobreza?

El sufrimiento muchas veces tiene argumentos incontestables, es decir, preguntas sin respuestas. Un prestigioso psiquiatra dice que hay dos tipos de sufrimiento difícil (¿quizás imposible?) de comprender: el sufrimiento de los animales y el sufrimiento de los niños (o personas indefensas en general). El de los animales porque al moverse por instintos no tienen conciencia de la muerte y ¿qué sentido tiene para ellos sufrir? Y el de los niños, porque un argumento a favor del sufrimiento es su valor terapéutico, y la muerte por enfermedad nos hace preguntarnos con impotencia y dolor, ¿para qué le sirvió ese dolor?

 

Generalmente, nuestro acercamiento y debate sobre Dios y a la Biblia lo hacemos mediante planteamiento conceptuales aunque muchas veces se da una verdadera vocación. El tema del sufrimiento nos toca de lleno el corazón, el dolor que sentimos y la pena que nos abruma.

¿Por qué Dios permite el sufrimiento, las catástrofes naturales, las guerras y la

pobreza?

¿Es Dios un Dios masoquista? Pensar que Dios actúa deliberada y caprichosamente contra el ser humano nos expone a cualquier desgracia sin tener siquiera el consuelo de que Dios nos puede ayudar. Entonces, la indignación y rebeldía surge de nosotros contra Dios.

Ahora bien, ¿es Dios el último responsable de todo cuanto acontece?

Pensemos en las guerras y en la pobreza de este planeta. Una de las figuras utilizadas en la Biblia para explicar la relación de Dios con la gente es la figura de un Padre y un hijo. ¿Tú eres hijo, verdad? Con sentido común y en parámetros de normalidad, ¿un padre puede dejar de amar a un hijo? El padre ampara al hijo porque le ama, sólo por este motivo. Sin referirnos a Dios,

¿Podemos explicar las guerras y el hambre? Quizás estemos atribuyendo a Dios consecuencias sin ser él responsable. Sobre las catástrofes humanas es difícil pronunciarse. Sobre el Tsunami del pasado diciembre (2004), un líder musulmán lo atribuyó a un castigo divino a causa de la inmoralidad que se manifestaba. ¿Hay algo de verdad en todo esto? ¿Es una manipulación en nombre de Dios? ¿…?

Sobre le sufrimiento sigue habiendo argumentos incontestables. Por este motivo, no hemos pretendido una argumentación prepotente para dar explicación a muchas cosas que simplemente se nos escapan. Con todo, dos cosas importantes que es necesario destacar:

La primera tiene que ver con la condición de cada uno de nosotros. Huimos del sufrimiento en busca continua del placer. Pero sin querer contar con Dios, no entenderemos nunca el por qué. Lo admirable en situaciones que nos desbordan es saber que Dios conoce (aunque yo no comprenda) y sobretodo que hay consuelo.

En segundo lugar, el mejor argumento que ha dado Dios para experimentar el sufrimiento es Jesucristo.