MANOS 2

La fe

¿Es increíble?

“Tener fe significa no querer saber la verdad”. Así de rotundo se muestra el filósofo Nietzsche en su particular definición de la fe. Ciertamente, para quien no quiere ver la verdad no es necesario vincularse a una profesión de fe como condición imprescindible. En el evangelio de Juan (cap. 9) se narra la historia de religiosos que ante una evidencia de sanidad se instalaron en la actitud de no creer. La fe puede introducirnos en lo absurdo y surrealista si asumimos una actitud de cómo queremos entender a Dios. Incluso, marcos teológicos muy coherentes y argumentados desfiguran la persona de Dios y se alejan de la verdad, hasta el punto de que esa fe está abocada a no conocer a Dios porque implicaría la negación de uno mismo.

El escritor francés Lamennais afirmó que “la fe comienza donde se termina el orgullo” y casi quince siglos antes, San Agustín expresaba que “…todo el que cree piensa, porque la fe es nula si lo que se cree no se piensa.” La fe que se desprende de las experiencias de vida de personas del relato bíblico y de los propios textos de la Biblia, da lugar al pensamiento, la duda, la humildad y, sobre todo, la confianza. A Jesús le impresionaba las personas que se acercaban a él con fe, no revestidos de religiosidad.

Si estableciéramos dos extremos en el péndulo de la fe, uno sería la incredulidad, donde es imposible cualquier manifestación de la obra de Dios. El otro, sería la manipulación en el que la fe estaría al servicio de intereses privados. En este caso, la honestidad nos debe hacer pensar que no es la fe en sí misma, sino quienes capitalizan esa fe y se valen del nombre de Dios con fines serviles de personalismo y egocentrismo.

Nuestra invitación es acercarnos al texto de la Biblia y dejar que ella explique por sí misma qué define la fe. Acompañamos los textos de algunas preguntas sugerentes que invitan a reflexionar sobre aspectos relevantes de la fe:

“Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve.” (Carta a los Hebreos, cap. 11, verso 1).

PREGUNTAS

P: ¿Cómo se define la fe en este texto?

“—Si vosotros tuvierais una fe tan pequeña como un grano de mostaza —les respondió el Señor—, podríais decirle a este árbol: “Desarráigate y plántate en el mar”, y os obedecería”. (Evangelio de Lucas cap. 17. verso 6).

P: Una fe tan pequeña como un grano de mostaza, en palabras de Jesús, puede ser suficiente para mover una montaña. ¿Qué te sugiere esta desproporcionalidad de los granos de mostaza (aprox. de 1 ó 2 mm) y el tamaño de una montaña en relación a la fe?

“Todo esto os lo he dicho para que no flaquee vuestra fe.” (Evangelio de Juan cap. 16, verso 1).

P: En ocasiones, ¿a qué está sujeta le fe? ¿Te parece un rasgo de debilidad o de humanidad?

“Porque por gracia vosotros habéis sido salvados mediante la fe; esto no procede de vosotros, sino que es el regalo de Dios.” (Carta a los Efesios cap. 2, verso 8).

“Porque sostenemos que todos somos justificados por la fe, y no por las obras que la ley exige.” (Libro de Romanos cap. 3, verso 28).

P: ¿Qué aporta la fe (creer a Dios/creer en Dios) en la vida de una persona?

“Así que la fe viene como resultado de oír el mensaje, y el mensaje que se oye es la palabra de Cristo.” (Libro de Romanos cap. 10, verso 17).

P: ¿De qué forma se despierta la fe en nosotros? ¿Dónde está la palabra de Cristo?

“En él (Jesús), mediante la fe, disfrutamos de libertad y confianza para acercarnos a Dios.” (Carta a los Efesios cap. 3, verso 12).

P: A la luz de este texto, ¿qué prejuicios acerca de la fe se cuestionan?

“Así también la fe por sí sola, si no tiene obras, está muerta.” (Carta de Santiago, cap. 2, verso 17).

P: ¿Qué distingue a una fe viva? En dos textos anteriores (Efesios 2,8 y Romanos 3.28) se expone la fe como único requisito para la amistad con Dios, ¿cómo hacemos compatibles las obras con esa fe?