LIFE (2)

¡Sólo cuatro letras! Es así tanto en inglés como en castellano. Life. Vida. Pero ¡cuánto encierran esas cuatro letras!

¿Qué es la vida? ¡Vaya pregunta!, ¿verdad? El Diccionario de la Lengua Española da veinte definiciones, nada menos, de la palabra “vida”. Aquí van las seis primeras: (1) Fuerza o actividad interna sustancial, mediante la que obra el ser que la posee; (2) Estado de actividad de los seres orgánicos; (3) Unión del alma y del cuerpo; (4) Espacio de tiempo que transcurre desde el nacimiento de un animal o un vegetal hasta su muerte; (5) Duración de las cosas; (6) Modo de vivir en lo tocante a la fortuna o desgracia de una persona, o a las comodidades o incomodidades con que vive.

Bueno, ¿qué te parece? ¿Te sientes identificado/a con alguna de estas definiciones? ¿Ves tu vida en alguna de ellas?

Quizás la más normal sea la número (4), y la más interesante la número (6). Pero, ¿qué problema hay con este tipo de definiciones? Son demasiado científicas o demasiado filosóficas… En fin, demasiado frías, ¿verdad? Nos cuesta concebir nuestra vida en términos así.

¿Qué significa la palabra “vida” para ti? ¿Qué es tu vida? ¿Qué significa el hecho de que estás vivo/a? ¿Qué significa lo que hay entre tu nacimiento y tu muerte? Y… ¿es eso todo lo que hay? ¿El transcurso de setenta, ochenta, noventa o (¡con un poco de suerte!) cien años, y ya está? ¿Es una cuestión de tiempo, de años, de matemáticas y punto? ¿Acaso no es verdad que hay algunas personas que parece que viven más, y otras menos, independientemente del número de años que duren sus vidas? Alejandro Magno murió a los treinta y tres años, pero pocos ha habido que hayan conseguido o vivido más que él. Otros han vivido cien años o más y parece como si no hubieran hecho nada digno de mención. Está claro que “vivir más” y “vivir menos” son conceptos que no se pueden reducir a simples fórmulas matemáticas o biológicas.

Hoy día está de moda hablar de la calidad de vida. Te mudas de la ciudad al campo, o incluso de un país a otro, para mejorar tu calidad de vida. Te jubilas a los cincuenta y cinco años, aunque sea con menos dinero, para poder “vivir más” antes de que sea tarde. Conocí una vez en un vuelo a un hombre que, tras haber llegado a lo más alto en Wall Street (Nueva York), había decidido un buen día, a los cuarenta y pocos años, dejarlo todo a cambio de una vida más pobre pero más tranquila. ¿Y qué de los debates sobre la calidad de vida de los discapacitados, de los enfermos, de los ancianos, etc.? ¿Cómo se mide la calidad de vida? Todos sabemos que hay tantos pobres felices como ricos infelices.

En la escala que se usa para medir la calidad de vida, ¿quién tiene más y quién menos? ¿Tú, qué le pides a la vida? ¿Qué metas tienes? ¿Qué sentido? ¿Tal vez te conformarías sólo con sobrevivir? ¡Qué no sería poco! Ya que sabes que no vas a estar aquí para siempre, y ya que probablemente no sabes exactamente cuánto te queda de eso que se llama “tu vida”, ¿qué quieres probar, experimentar, hacer, conseguir, realizar, etc., entre hoy y esa todavía desconocida fecha que cerrará tu estancia en esta vida?

Lo más fácil es que nos dejemos llevar por la inercia, por las circunstancias, por una serie de factores ajenos a nuestra voluntad y más fuertes que nosotros, casi irresistibles… Dejarnos arrastrar por la marea de la vida, en vez de decidir nosotros, como si no pintáramos nada sobre nuestro propio destino. Pero, ¿es así?

Por muy racionales y científicos que noscreamos, todos sabemos que eso que llamamos “vida” es mucho más que sólo carne y huesos, átomos y moléculas. Sin ir más lejos, ¿dónde encaja el amor? Porque el amor existe, ¿verdad? Quizás el secreto de la vida, si es que hay alguno, se encuentre aquí: en el amor. Quizás sea ésta la medida de la vida… no tanto el número de años vividos, sino la cantidad y la calidad del amor dado y recibido.

Quizás…

 

Leer el resto de artículos: