Mirarse a uno mismo

La obra universal “El Principito”, del autor francés Antoine de Saint-Exupéry, es tan sencilla como profunda. Durante su viaje, el protagonista visita el planeta del solitario monarca absolutista.Tras constatar su soledad, el Principito decide marcharse a lo que el rey responde con un nombramiento de ministro de justicia para evitar su partida, ya que es el único huésped. Sin quedar impresionado por tal nombramiento y con discernimiento de sentido común, el protagonista argumenta que no hay nadie a quien juzgar. El rey le propone que se juzgue a sí mismo, una tarea más ardua y difícil que juzgar a los demás: “Si consigues juzgarte rectamente es que eres un verdadero sabio”, apuntó el monarca.

Inmersos en pleno siglo 21, resulta interesante considerar las reacciones populares contra la crisis. Se constata que el  sistema ha generado más desigualdades que equilibrio y el movimiento 15M se ha convertido en el mayor representante de “indignación” y desapego a la situación actual. Además, entre las diferentes reacciones, se ha observado una vuelta a la solidaridad, bien sea por familiares directos, ONGs, entidades confesionales… para atender a quienes sufren la falta de recursos.

Quizás, un aspecto interesante que cabe destacar es el enfoque hacia la raíz del problema que ha causado la actual crisis. No es únicamente una cuestión de distribución económica de los recursos disponibles, o de un sistema económico que se desmorona, sino que se apunta hacia una crisis de valores que ha derivado en la actual situación económica, social y política. A modo de ejemplo, Christian Felber, profesor de economía de la universidad de Viena y cofundador del movimiento de la Economía del bien común como alternativa al modelo capitalista de mercado, expone que el actual sistema ha resultado fallido porque no se basa en un modelo de distribución sino de acumulación. Felber reflexiona sobre la necesidad de un cambio de actitud. Afirma que el afán de lucro y la competencia son potenciadas por un sistema que acentúa el egoísmo del ser humano (si bien Felber sostiene que el ser humano es bueno por naturaleza). La propuesta que promueve es una economía constitucional regida por principios como la honestidad, responsabilidad, solidaridad y generosidad.

Por tanto, al igual que el Principito, la crisis ha servido para juzgarnos a nosotros mismos. Continuando con esta reflexión centrada hacia el interior del ser humano, encontramos aspectos antropológicos que trascienden el tiempo y el espacio. A continuación, te animamos a leer los siguientes textos para reflexionar con las preguntas que le siguen:

18 Pero lo que sale de la boca viene del corazón y contamina a la persona.19 Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, la inmoralidad sexual, los robos, los falsos testimonios y las calumnias.20 Éstas son las cosas que contaminan a la persona (…) [Evangelio de Mateo, cap. 15, versos de 18 al 20].

 

P: ¿Hacia dónde apunta Jesús para comprender la inclinación del ser humano hacia la maldad? ¿Consideras que es un problema externo o interno? ¿Por qué?

“Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.”  [Evangelio de Mateo, cap. 6, verso 21].

“El que es bueno, de la bondad que atesora en el corazón produce el bien; pero el que es malo, de su maldad produce el mal, porque de lo que abunda en el corazón habla la boca.” [Evangelio de Lucas, cap. 6, verso 45].

P: ¿Consideras que estas palabras reflejan que existe un elemento interior y personal en el ser humano que fomenta y justifica lo que hacemos? ¿Estás de acuerdo? ¿Por qué?

En otras ocasiones, el texto bíblico menciona que el corazón del ser humano puede volverse insensible y ser un impedimento para “ver”, de forma que deriva en un bucle constante de insatisfacción con algún tímido deseo para buscar una respuesta o salida. Piensa en los siguientes textos en contraste con los anteriores:

“De aquel que cree en mí, como dice la Escritura, brotarán ríos de agua viva.” [Evangelio de Juan, capítulo 7, verso 8].

P: La imagen utilizada en este texto es “refrescante” ¿cuál es la diferencia entre un corazón “contaminado” y uno del que brota “ríos de agua viva”? En tus propias palabras ¿cómo defines los “ríos de agua viva? El texto menciona un requisito previo ¿cuál?